viernes, 30 de abril de 2010

Ese monstruo

Y no será porque no te lo dijeron. Y no será porque no lo sabías. Y no será porque no lo esperabas...
Sí, lo ibas viendo venir hacía ya tiempo; pero te gustaba llevar tus pequeñas aventuras hasta sus últimas consecuencias y por eso no lo dejaste antes. Mira que aquella tarde viste que no te quedaban cigarros, ni dinero, ni nada... De hecho, aquella ilusión "laboral" que te forjaste tras gran tiempo de sequía intelectual, había perdido su esplendor hacía tan solo unas horas... No debiste levantarte hoy, no. No funciona el trabajo, ni la picaresca, ni la originalidad, cuanto menos la desidia y la negatividad... Pero bueno, que por ti no quedase.
Llegaste a casa y sin tabaco. Debiste comprar cuando pasaste por el estanco. No, debías no haber repartido a diestro y siniestro, parece que te lo regalan.
Y luego, él. Volvió como en sus mejores tiempos, firme y templado. Como siempre, haciendo ruido, oliendo a nada, como siempre... te recordó a aquel día que pensaste que era el último... Hubo muchos últimos días, y siempre volviste a meterte el cigarro en la boca...
Pero esa tarde, cuando pasaron un par de horas, estabas completamente desquiciada. Viste como se iba formando el monstruo que detestabas, del que huiste, el que pensabas que nunca más iba a aparecer. Trataste de enterrarlo por enésima vez, pero aquel ente gaseoso volvía a tu memoria, a tu paladar, a tu pecho sin saber muchas veces cómo ni por qué.

"Esta vez sí, ya aprovecho y dejo de fumar. El mono no me agarra más. Se trata de un poco de fuerza de voluntad, querer es poder, como decía el otro... Es mucho peor la agonía de verte así de encendido, cacho mono, que el placer de hacer círculos de humo"

Eso decías mientras te asomabas a la ventana. Seguías esperando tras muchos años de soledad que él volviera con la cena, tenías hambre... o que tornase ya con el paquete de tabaco, si volvía había que celebrarlo, con un piti, como en las bodas...

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