miércoles, 29 de mayo de 2013

Mejor vivir que soñar. Eso escribió, eso. Al enviarlo se estremeció profundamente. Le recordó a un verso que había leído en algún sitio, pero no recordaba dónde.

No se puede sentenciar de esa manera ¿es mejor?
El sueño tiene ese carácter intangible, imposible, irreal... que se contrapone a la cruda realidad, la del trabajo, los números, los horarios... El sueño siempre es suspiro, idealización, búsqueda de la perfección...

Sin embargo, en las últimas semanas vida y sueño se habían entremezclado sutilmente. Vida y sueño se cogieron de la mano para llevarlos no se sabía dónde, a ninguna parte seguramente, pero como hacía mucho tiempo, habían conseguido entrelazarse en un abrazo fraternal.

¡Que te quiten lo bailao! le decía un amigo. Lo bailao, lo bebío, lo fumao... que te lo quiten. Pensaba que no hacía muy bien excediéndose en dormir y comer poco y mal y pensaba que algún día todo eso le pasaría factura y que ya no iba a haber vuelta atrás.

Pensando esto  prefería escudarse en esa nube artificial en la que había tenido la suerte de cobijarse por casualidad y olvidarse de un futuro presumiblemente menos dorado para concentrarse en el presente más cercano, en el hoy, en el ahora. Mucho más valioso porque se escapa a cada instante.



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